lunes, 1 de abril de 2024

¿De qué va este blog?

¡Hola!, antes que nada, quiero darte la bienvenida a este pequeño rincón de escritos digitales. Mi nombre es Irwin Rodríguez y este año (2024), durante los buenos deseos y brindis del año nuevo, me hice un par de propósitos.

El primero es leer un libro cada mes y el segundo es escribir mi primera novela. Para mi sorpresa, el primer propósito apenas lo terminé en dos meses y medio; se supone que soy nuevo en el mundo de la lectura y crear ese hábito tomaría tiempo. Para mi sorpresa no fue así. Mi primer libro no pudo ser más complejo, quise comenzar a leer como lo hacen los profesionales así que me aventé a leer  Cien años de soledad. 

Tuve que leerlo en voz alta porque en mi mente podía leer a un ritmo decente pero, al comenzar a leer en voz alta sentía que la lengua se me enredaba y no era capaz de mantener el mismo ritmo mental. La práctica al final me cedió sus frutos —como todo en la vida— y pude desarrollar un buen ritmo oral.

Así, entre lectura y lectura, fui descubriendo que me gustaban las novelas románticas —menos mal porque la novela que voy a escribir lleva su dosis de romanticismo— así que comencé a leer novela tras novela pero siempre con un horizonte bien claro, analizar el estilo de escritura y la narrativa.

El tema es que, para ser un buen escritor primero hay que ser un buen lector, esta dura verdad la descubrí en el camino y por eso es que a la fecha en que he publicado este artículo, no me he leído los doce libros que prometí leer en mis propósitos de año nuevo, sino que llevo quince ejemplares en mi haber de lector empedernido.

Bueno, ya les he contado la parte fácil, el verdadero reto comienza ahora. Tengo que escribir como loco para descubrir el escritor que llevo dentro. Necesito escribir casi que a diario para destapar —aunque sea a empellones— mi lado creativo y hacer florecer ese lado sensible que será mi llave o más bien mi pluma para comenzar mi novela la cuál les diré de qué va:

Se trata de una chica que queda embarazada con catorce años y logra salir adelante como alumna, madre e hija. A la edad de siete años pierde a su hermanito de apenas días de nacido, luego su ciudad es victima de un derrumbe colosal gracias a las fuertes lluvias que azotaron los cerros por catorce días, pero lo peor está por venir, su abuela es diagnosticada de cáncer terminal y solo le quedan tres meses de vida.

La muerte de su hermanito con apenas unos días de nacido, la muerte de su abuela, y la naturaleza implacable que los obliga a mudarse de ciudad, dejan a una protagonista devastada quien intenta comenzar una vida de cero en la nueva ciudad.

Pasados tres años, conoce el amor —o al menos eso pensaba— pero no hace más que marcar el inicio del verdadero reto que debe enfrentar. Su novio la embaraza y la deja sola, a su suerte, donde tendrá que salir adelante y demostrarle a su familia y, a todos los chismosos del barrio, pero más importante, a ella misma, que sí puede salir adelante con la nueva responsabilidad.

Parece que tenemos una trama interesante ¿no?, así que, más me vale atravesar este camino correctamente si pretendo terminar con un buen libro en la mano, el mejor libro que jamás leeré porque saldrá de mi creatividad y espero que sea el primero de muchos, pues mucho me temo que me va a terminar por gustar este mundillo de la escritura, además me hace ilusión tener éxito con la novela y ser invitado a ferias de libro y todo eso.

Soñar es gratis y además es bueno para atizar el espíritu, lo necesitaré para recorrer este camino.

Muchas gracias si has leído hasta aquí, ahora te invito a que te des un paseo por los escritor que aparecen en este blog, que no son más que las experiencias vividas en mi infancia y adolescencia, sazonadas con la magia ficticia de la literatura.


Adiós Azabache

En casa —por decisión de mi padre— siempre hemos tenido perros. «Los perros cuidan la casa. ¡Los gatos son unos haraganes!» solía decir. Po...